sábado, 8 de febrero de 2014

Calzado apropiado para el embarazo

El uso del calzado más recomendado durante la gestación va a depender de los cambios físicos y hormonales que se producen durante estos meses.

Según avanza el embarazo, se produce una ganancia de peso y un aumento de la curvatura lumbar (hiperlordosis lumbar). Estos dos hechos ocasionan un sobreesfuerzo en piernas y pies. Y a medida que aumenta el peso, disminuye paulatinamente el arco plantar. Otra razón para que esto ocurra: el tejido conectivo gana elasticidad durante la gestación gracias a ciertas hormonas.
   
Los cambios físicos que se producen durante la gestación van a producir un cambio en el eje de gravedad de la embarazada, lo que empeora su equilibrio. Por ello, son más frecuentes las caídas durante el periodo gestacional.
 
Durante el primer trimestre de embarazo, cuando aún no se han producido la mayoría de las variantes anatómicas. La futura madre puede utilizar el calzado que empleaba antes de la concepción. Estas recomendaciones no valen para el segundo y tercer trimestre de gestación. A partir del segundo, se producen los cambios físicos antes mencionados: el aumento del volumen uterino y el peso materno. Es, a partir de este momento, cuando más cuidado debemos poner en la elección del calzado diario.
 
 

Horma ancha y tacón bajo en el embarazo

 
Se recomienda un calzado de horma ancha para aumentar así la base de apoyo. De esta forma, ganamos algo de estabilidad y favorecemos el equilibrio disminuido de la gestante. Además deben evitarse los tejidos sintéticos cuya elasticidad es más reducida. Son preferibles los tejidos naturales y semisintéticos con cierta flexibilidad que permitan adaptarse a la forma del pie. Si empleamos tejidos demasiado rígidos se favorecerá el desequilibrio ya que aparecerán zonas de compresión, pequeñas rozaduras y molestias que producen una alteración en la actitud de apoyo y favorecen las caídas.
 
 
El tacón recomendable durante el periodo gestacional no varía respecto a las recomendaciones para la población en general. La altura del tacón ideal para mantener una postura lo más ergonómica posible es de entre 2 y 4 centímetros. Esta es la altura más adecuada que requiere un menor tono muscular y ligamentoso para mantener la postura.
 
 
Pero ello no significa que en un momento puntual, por una celebración o evento, una mujer embarazada no pueda utilizar un tacón más alto. Por el contrario, el calzado que tiene un tacón más bajo de 2 centímetros o el calzado plano no son recomendables, ya que favorecen la elongación del tendón de Aquiles, la posibilidad de fascitis plantar y la inestabilidad.
 
El zapato más recomendado es aquel zapato cómodo y que estabilice el pie. El empleo de sandalias con pequeñas zonas de sujección, o los zapatos abiertos pueden favorecer los tropiezos, que el calzado se mueva y, por lo tanto, producir caídas en la embarazada.


Puedes encontrar este calzado, en nuestra tienda.



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